Creo que no todos los artistas tienen tanto ingenio como para aplicar esta frase de Montaigne (“El niño no es una botella que hay que llenar sino un fuego que hay encender”), hecho que me parece normal dado lo difícil que es hacer arte que haga pensar. La mayoría de los artistas dan todo hecho, pero hay gente como Raúl Vacas o Chema Madoz que no hacen eso; buscan un lector que no lea simplemente, sino que piense qué significa o qué hay detrás de lo que ha leído o visto. En el caso de Raúl Vacas, destacaría los poemas Cartas o Peoma. En cuanto a Chema Madoz me impresionaron casi todas sus fotos, pero estas dos lo hicieron en particular.
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